l-scale=1"> Diem adéu a “La meva maleta diu...”, el concurs per guanyar una maleta Samsonite

Ha estat un viatge emocionant el que hem compartit amb tots vosaltres des del dia 18 de setembre, quan vam donar el tret de sortida al concurs “La meva maleta diu…”. Després de batallar pel títol de la millor història de viatge, la guanyadora ha estat Montse Reig Malé, que l’últim dia del concurs (31 d’octubre) havia aconseguit 374 vots amb el seu relat “Viaje entre sonrisas”.

No vas poder llegir la seva aventura de viatge? Aquí la tens:

Nos encontramos en el desván de mi casa, registrando entre los trastos, y, allí está, después de largo tiempo entre maletas, aparece la más grande, quito la bolsa que la protege del polvo, ya no me acordaba, hacía tiempo que no viajaba; empiezo a leer cada uno de los adhesivos pegados, Londres, Irlanda, California …., apenas un rincón para otro adhesivo, y de repente me vienen todos y cada uno de los recuerdos flotando en mi cabeza, la maleta es vieja, pero aún le queda trote; interrumpe una voz grabe, ¿en qué estás soñando?, un flas, y respondo muy rápidamente, ¡en París!; no me percato, y hacía rato que estábamos allí dentro, no me deja tiempo para verbalizar nada más, ¿a qué esperamos?, ¡decidido!, no más dudas, destino adjudicado, ¡París!.
Ni tan siquiera habían pasado dos días, y ya estábamos planeando, sentados en un antiguo sofá de piel, en el comedor de mi casa, entre guías de viaje, mapas, notas, visitas por día, y un sinfín de actividades, sin descuidar la conocida Torre Eiffel; en nuestros rostros aparecía desbordada una inmensa ilusión, ojos brillantes, miradas cómplices, todo transcurría entre sonrisas, y té con galletas caseras.
Nuestros encuentros no cesaban, disfrutando cada uno de ellos, aportando nuevas ideas, hasta el punto de tener quince intensos días repletos y cuidadosamente organizados.
De nuevo otra tarde de té con galletas, bien, solo nos queda pasar a la acción, vamos allá, compra de billetes de avión, entradas a museos, vaya, todo iba según las previsiones, hasta que de repente nos damos cuenta, que no hay suficiente presupuesto para tantos días, si vamos todos los días, ¡a dieta!, no hay para almuerzos y cenas, aún y así, todo estaba contratado, no íbamos a echarnos atrás, adelante con nuestro viaje.
Llega el día esperado, aeropuerto de Barcelona facturando maletas sin ningún problema, vuelo tranquilo, apenas dos horas y allí estamos, ¡París!, viaje familiar, con mi pareja y el cuñado, nos dirigimos hacía la recogida de equipaje, los tres eufóricos, habíamos olvidado la solución a la insuficiencia de presupuesto, esta fue la idea que tuvimos, a grandes males grandes remedios, bolsa de viaje pequeña, pero matona, digo matona porqué dentro pusimos latas de conservas, botes de garbanzos y otras legumbres, vaya, comida para los quince días, para los tres, y, ¿quién llevaba la bolsa pequeña pero matona?, pues el cuñado, y, ¿cómo pasar tanta comida en el aeropuerto?, pues veintidós años atrás no era un problema; bien, el cuñado con la bolsa pequeña, hombre alto de constitución fuerte, y no puede acarrear con una pequeñita bolsa, ni siquiera la levanta un poquito, la gente absorta observa y se ríe disimuladamente de vernos, dos chicas con grandes maletas, sin problemas, ayudando al chico forzudo, con una minúscula bolsa de viaje.

Què t’ha semblat “Viaje entre sonrisas”? A nosaltres ens ha encantat i ens hem ben bé imaginat la còmica situació que la Montse ens descriu al final de la seva història!
Estigues atent perquè ja estem començant a pensar en nous concursos en que puguis participar per emportar-te un regal excepcional molt aviat!